Hiato

Soy docente. Por giros del destino que yo misma ayudé a tejer, comencé mi carrera laboral dando clases. Al principio daba clases de inglés pero luego, por un año, intenté dar clases de Castellano y Literatura. Hasta fui profesora de Latín. Estudié Letras Hispánicas, así que la sorpresa nace con mi primera profesión. El inglés lo aprendí sola, desde pequeña, con la ayuda de la música, la televisión y los libros que dejaban mis primos luego de hacer cursos de inglés.

Mi experiencia enseñando inglés fue más sencilla puesto que los grupos eran más pequeños y los alumnos, frecuentemente, mayores que las estudiantes a las que tuve que enseñar por un año en un par de colegios privados de Maracaibo. En aquél momento trabajaba en un Instituto de Idiomas y, de no ser porque mis estudios diferían de la carrera que ejercía, hubiese seguido ese rumbo.

Hubiese sido una lástima porque todo lo que he querido hacer en mi vida es escribir.

Después de un breve hiato involuntario en el que todos en la casa, menos mi marido, estuvimos sufriendo algo que quisiera fuese contabilizado en algún informe epidemiológico, pues no es posible que todos hayamos estado tan enfermos al mismo tiempo, he vuelto a escribir en este blog. Durante ese tiempo de remedios e introspección, leí.

Leí desde contenido web hasta el último capítulo de Wuthering Heights que había dejado sin leer (sí, como mamá ya me ha pasado mucho: No importa qué tan bueno esté un libro, no sé en qué punto lo dejaré y para cuándo) y me entró una enfermedad de la escritura: No soy lo suficientemente buena. Y eso me pasa muchísimo.

Durante mi estadía en la Escuela de Letras pueden imaginarse que me pasaba todo el tiempo. Después de leer y leer a tanto magnánimo autor, clásicos de la literatura universal, los trabajos de mis compañeros más brillantes y luego mirar mi pedacito de papel… el corazón se arruga.

Pero no. Se acabó. Hasta nunca, feo sentimiento.

Es verdad que quizás no somos los mejores escritores del mundo pero si de verdad queremos escribir, desde Oscar Wilde hasta Carlos Ruiz-Zafón pasando por Stephen King dirán lo mismo:

La mejor manera de mejorar al escribir es ESCRIBIENDO.

Por eso, aunque esta entrada de blog suene burda, no se vea bien acabada, no tenga una estructura adaptada al medio de difusión o tenga ideas inconclusas, siento que debo escribir. No para aumentar el tráfico de mi sitio, no para darme a conocer ni con otra consecuencia accesoria. El tiempo sin escribir es para uno como el tiempo que tenga un bodybuilder sin hacer ejercicio.

Así que si no has escrito nada hoy, este es el momento. Para mí es mejor mostrárselo a todo el mundo y lograr con eso algo de edición en mi cerebro pero si tu sientes que no quieres publicarlo, está bien. Así sea la historia de tu perrito de la infancia, lo que te pasó hoy en la protesta, tus frustraciones construyendo una torre de lego… cualquier cosa que lleve palabras es buena escribirla, sobre todo cuando se quiere mejorar la voz.

Sabrá Dios qué me hubiese deparado el destino si, en vez de hacer lo que de verdad quería, hubiese seguido dando clases de inglés  como era mi plan. De todas maneras, te recomiendo que estés al pendiente de mis publicaciones. Estoy preparando una gran ayuda para aquellos que no manejan el inglés al 100%, así sea que no sepan nada, y me gustaría compartirlo con la mayor cantidad de gente posible.

Escribir para los demás

Trabajo como freelancer. A partir de este año esa ha sido mi profesión. Antes solía ser profesora (de inglés, de literatura) y fui hasta encargada de una confitería pero para nadie es un secreto que siempre he querido escribir. Canciones, poemas, libros, libretos y todo lo que pueda crearse con palabras. He dedicado poco a mi arte y más a sobrevivir la vida y mis demonios pero aquí vamos.

Desde que tuve un hijo la motivación ha cambiado. Eso y la situación asfixiante del país donde vivo. Todas estas circunstancias han logrado que saque lo mejor de mí y me ponga a hacer lo que sé hacer mejor y siempre he querido hacer.

Hacer lo que más nos gusta hace que tengamos éxito en lo que hagamos.

Revisando las formas de hacerme mejor como escritora en el medio del internet, me he topado con muchísimos consejos, pocos de ellos han resonado en mí tanto como la opción de lanzar un blog y monetizarlo, para así poder vivir de escribir. Es cierto que no voy a hacer mucho al principio pero con dedicación y talento todo se puede.

Yo no sé como hacer que un blog sea exitoso pero el internet me dio pistas. La primera que me dio fue, en inglés: Un blog debe resolver un problema, aliviar un miedo, enseñar algo nuevo, explicar cómo lograr una meta o entretener. Si podemos hacer todo al mismo tiempo, mucho mejor.

Antes ya he explicado mis propios motivos al abrir este blog en particular y dada mi vaguedad, aclaro que este es un blog personal. El objetivo de este blog es expresar mis pensamientos e inquietudes pero no todos los blogs deben ser así y, si es que quiero lanzar un blog para que la gente se interese en él, el primer objetivo debe ser crear un interés en el lector.

Escritores de tinta y escritores de teclado

Estudié Letras. Durante mi carrera me he topado con muchas razones por las que una persona escribe y muchas opciones para empezar a escribir lo que se quiere. Como yo, muchas personas empezaron a estudiar esa carrera y se graduaron con su amor por la literatura, la escritura y el disfrute del lenguaje intacto. Muchos de ellos no saben exactamente qué hacer con eso ahora mismo.

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Escribir para la imprenta cada día se siente más como un esfuerzo artesanal

Quizás muchos de mis lectores sean mis compañeros de Letras. Todos sabemos que por cinco años – mínimo – leímos, digerimos y escribimos muchas palabras e ideas que luego de la toga y el birrete parecen en vano pero ahora, gracias a la magia del internet, se pueden aprovechar.

Otros más serán personas que se acercan a la escritura por amor sin academia. Muchos quieren dejar constancia de sus historias, sus ideas y sus creencias. Muchos no saben a dónde los lleva eso. Todos, por distintas circunstancias, le buscan un propósito a la escritura que les sea tangible.

Lo cierto es que en esta época debemos adaptarnos a las nuevas formas de escritura. En los próximos días, planeo publicar entradas que encaucen el amor por la escritura pensando en aquellos a los que se les hace difícil la transición de la palabra impresa a la digital.

El lenguaje toma muchas formas y la web tiene una muy distinta a las que conocíamos anteriormente. Por lealtad, dirijo mis palabras a mis compañeros de Letras que escriben y no saben qué hacer con eso, sobre todo en esta época de temblor-país y nuevos métodos de hacerse oír pero están todos invitados. Mi espíritu comeflor me está diciendo que si nos ayudamos entre todos, internet puede ser un mejor lugar.

Tranquilos, no lo haré en inglés. Procuraré hacer uso también de mi habilidad para auto-enseñarme idiomas.

Scriptum causa

Hace poco mi amiga Ana Patricia publicó una entrada en su blog en el que hablaba del motivo que nos mueve a escribir y llevar un blog. Recordé que en mis primeros años universitarios solía llevar un blog de recortes en el que publicaba mis escritos literarios con un tema bastante crudo. Eran mis primeros intentos en la escritura donde procuraba conocer mi voz, mi tono y en el que no había definido mi motivo pero estaba claro.

Quien quiera dedicarse a la escritura debe encontrar sus motivos.

Ninguna palabra debería emitirse sin esfuerzos previos. Al menos ese es el ideal de quienes nos sentimos apasionados por sus formas, música y función. Mis motivos primarios al comenzar a publicar contenido en un blog respondían más a disfrutar el lenguaje aunque no tanto de su función. En la universidad aprendí a amar las expresiones más altas del lenguaje en vez de buscarles sólo la función así que tuve un buen tiempo admirando cómo se escribían las cosas, cómo se decían, como decía Capote “la música perfecta que hacen las palabras”. Luego, aprendí a apreciar la correcta amalgama: Lo que comunicamos y cómo lo hacemos.

La razón de este blog viene siendo un esfuerzo por comunicar algo. Importante o no se verá más adelante en el camino. Lamentablemente no le hago caso a Fitzgerald y escribo sólo por decir algo, hasta los momentos, pero estoy segura de que tengo algo que decir.

Como venezolana mi voz se ha escuchado. En mis esfuerzos por hacer viral una campaña de funding utilicé las palabras que creí cumplirían ese objetivo, y lo hicieron (aunque no de la manera que quería). Medios internacionales se acercaron a mí para hablar de mi campaña y las visitas de mi blog se dispararon. Algo escribí que captó la atención de la gente.

Lo único negativo de esta campaña es que el beneficio sólo lo obtengo yo (y mis allegados) pero al escribir un texto que genere impacto, el beneficio es para ambos, lector y autor. Disfrute, desahogo, aprendizaje, negocio. Algún beneficio debe surgir de ser capaces de comunicarnos. Luego de todo eso supe que debía aclararle a quien me lea los motivos reales de este blog.

Encontrar una mina de oro

Comunicarse sin interlocutor debe ser la forma más narcisista del lenguaje. Lo admito porque releo cada entrada que escribo una y otra vez para conocerme a mí misma. Encontrar el verdadero motivo de la escritura debe ser como encontrar un recurso valioso que puede ser explotado hasta el cansancio luego.

Con mi blog anterior nunca logré prosperar. Mis intentos por disfrutar del lenguaje literario se veían opacados por mi cotidianidad y el desgano. No obtenía ningún beneficio de ello y lo dí por abandonado. Aún me arrepiento pero al revisarlo me doy cuenta que debí enfriarlo: La escritura también debe tener un período de reposo.

Aunque todavía no estén claros los motivos y siempre pueden variar, las cosas se ven más claras desde aquí cerca.

Un blog no puede seguir existiendo si no existe la motivación necesaria: Financiera, espiritual, literaria, afectiva o cualquier otra razón. Todas son válidas en la empresa de escribir. Para comunicarnos sólo necesitamos la vía y la disposición, ya la vía está. Mis razones particulares se esparcen a lo largo de mis entradas pero también vale citar a Flannery O’Connor:

“I write because I don’t know what I think until I read what I say.”

Escribo porque no sé lo que pienso, hasta que lo leo lo que dije.

Escribir o cazar mariposas

Supongo que, para mí, escribir se vuelva una especie de caza de mariposas, en donde mis pensamientos voladores se rehúsan a ser atrapados y el lenguaje escrito es la única forma que tienen de encontrar paz.

Experiencias previas en la vida me han demostrado lo rápido que puede volar un pensamiento y qué tanto se puede confundir con otro así que, en el andar de la escritura, las palabras encuentran una quietud que les permite reflexionar sobre sí mismas. Aunque esto no pasa en la lectura, donde mi mente vuela aún más rápido con pensamientos de diferentes vuelos.

Escribir o pasar por debajo

Nunca he sido una persona de mucho hablar. Hablo tan poco que cuando lo hago se me enreda la lengua y pierdo toda elegancia. Escribir es, quizás, la única forma que existe para mí de encauzar el algo que tengo que decir.

Mi país, Venezuela, está pasando por una crisis terrible. Una crisis que me está haciendo pensar es el detonante de muchos refugiarse en el lenguaje. Necesitamos saber qué pasa, cómo pasa, qué pensamos sobre eso y el lenguaje es nuestro único salvador, nuestro grito de auxilio. La vía que escogí llevando un blog me permite decir lo que se debe y que sea accesible a los demás.

Escribir para ser libre

Virginia Woolf escribió en Una Habitación Propia

“Lock up your libraries if you like; but there is no gate, no lock, no bolt that you can set upon the freedom of my mind.”

y yo le hago eco. No hay nada más liberador que poder admirar a las mariposas inquietas del pensamiento, disfrutarlas y desechar los cerrojos. Si no escribiéramos, quién sabe qué sería de nosotros, quién sabe a dónde fuesen a parar todas las ideas que albergamos, buenas o malas, pero que desean salir o quedarse, ser libres o encerrarse; ideas que desean tomar su propio camino.

Si no puedo ser libre en las calles por muchas y varias razones, la libertad de mi mente necesita saber de qué va y escribir es el único canal que conoce.

Cuál sea la razón de cómo sea que nos queramos expresar, la vía está disponible para mí y eso era todo lo que deseaba. Toda mi vida he querido escribir y ya es hora de poderlo aprovechar.

Como Bartleby, preferiría no hacer muchas cosas más que dedicarme a escribir.