Trabajo Freelance: Bote Salvavidas. Recomendaciones y experiencias personales

En Venezuela estamos en crisis y eso lo sabemos desde hace rato. Al respecto ya hemos perdido kilos, pertenencias y seres queridos. Aunque las protestas aumenten, la situación no cambia y algo debemos hacer al respecto.

El 2016, en mi opinión, fue un año muy duro. En las finanzas personales, muchos estuvimos sin medio en el bolsillo y haciendo colas para comprar comida, comiendo mango, vendiendo teticas de café o viviendo de las remesas que los familiares en el exterior envían. Vivimos eso, en parte, por la reducción de importaciones y el cierre de la frontera. En el estado donde vivo, el Zulia, eso nos afecta en gran medida pues para los comerciantes conseguir mercancía fácilmente en Colombia no era posible, o por lo menos no era sencillo. Lo cierto es que ningún trabajo en Venezuela, contando con todos los aumentos que ha sufrido el salario (porque los sufre, eh) alcanza para hacer nada.

Un Poco De Historia Personal

Contaré algo sobre mí: Inicié el 2016, el año que considero ha sido pico en la crisis de Venezuela, con una barriga. Estaba embarazada y mi único hijo nacía en marzo. Dada la situación, estaba agobiada pensando que en el hospital de la ciudad donde vivo no podía dar a luz. Las historias que escuchaba de todas aquellas que parían en el Pedro García Clara sólo disparaban mi estado de pánico.

Tres meses antes de la fecha de parto, y dando gracias a que Elias no me dio sorpresas, creamos una campaña de crowdfunding que tuvo éxito y pudimos costear un parto en clínica y comprarle cositas al bebé. Pero aún así el dinero no me alcanzaba.

Tratando de buscar maneras de sobrevivir al parto y a la crisis, me topé con una página cuyo nombre no diré. Necesitaba trabajar desde casa y con un bebé en brazos, necesitaba un trabajo que me alcanzara para al menos ayudar a comprar la leche del hijo que no pude amamantar y lo encontré. Escuchaba llamadas, hacía clic en la opción correcta y ganaba $25 semanales. Nada mal para vivir una crisis en la que el salario mensual es de $40 al mes.

Pero me sentía robótica, que no avanzaba, cada día las cosas eran peores y yo me sentía impotente al respecto. Sabía que no tenía tiempo, que mi hijo me necesita, que mi marido no puede hacer magia y mis padres ya están muy viejos y cansados para hacerla por mí. Debía hacer algo.

Afortunadamente, llegó mi amiga médico Ana Patricia Sampayo a sacarme del abismo.

¡Llegó Trabajo!

Ana publicó una entrada en su blog, que llevaba rato siguiendo pues los temas que ella procura tocar siempre han resonado en mí y su forma de escribir me gusta mucho. Sé que ella habría querido estudiar Letras, como yo, si no fuese una carrera tan ingrata (y menos mal que no lo hizo, pero esa es otra historia). Ella nos contaba cómo hacernos un bote salvavidas en medio de la crisis. Uno que nos hiciera llegar a otro barco o a tierra a salvo y eso era el oficio de freelancer. Léela aquí, si pudo ser mi salvación, quizás también será la tuya.

Cuando empecé a seguir sus recomendaciones, me di cuenta que era inaudito que un profesional en Venezuela estuviese sin comida y con los zapatos rotos. No me quiero ni imaginar cuál es la vida de mis profesores de la universidad, gente a la que quiero tanto, ahora que ni les pagan el sueldo básico. Tanto talento y que tengamos que vivir de esta manera…

Gente haciendo lo que yo hacía, como robots. Profesionales de la computación dependiendo de un juego de rol para hacer para la comida. Amas de casa vendiendo todo lo que tienen para esquivar el hambre.

El caso es que si tienes algún talento o sabes ejercer algún oficio con habilidad, el trabajo freelance es un bote salvavidas excelente para la crisis. Trabajar en esta modalidad implica hacerlo de manera remota: No hay oficina, sólo tú en tu casa con tu computadora. Algunas veces no es ni necesario disponer de una conexión a internet estable; excepto por algunos trabajos como asistente virtual, entre otros, el freelancer puede ejercer su oficio y luego, cuando la conexión lo deje, entregarlo; pero, lo mejor de todo el asunto, es que puedes manejar otras monedas que no sean el Bolívar. Ya con decir esto último es un alivio muy grande.

El trabajo freelance en Venezuela es la respuesta a la angustia que yo, con un niño que requería guardería y no puede tomar cualquier cereal en el tetero, necesitaba. La pensión de mis viejos no les alcanza para nada pero ahora que cuenta con dos redactores bilingües en casa y que uno es diseñador gráfico e ilustrador que incursionaron en el campo freelance, las cosas tomaron mejor color. Los ingresos varían, como en todo negocio propio pero se pueden esperar ingresos de unos $200. Eso si te tomas en serio tu trabajo desde el principio.

Ya no almorzamos arepa de masa de maíz, de esa que venden muy económica. Al menos.

El futuro es brillante

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Sé que es un camino arduo y que al principio no será muy sencillo, por esa razón aquí te dejo algunas recomendaciones inciales. Si necesitas asesoramiento, mi correo está abierto y respondo * casi * siempre (quisiera que fuera siempre pero mi hijo está primero). Escribe a eligregl@gmail.com

Si no te convence lo que te digo, Ana Patricia también tiene a la venta un ebook, en bolívares, que es una maravilla para los que inician su camino en este campo laboral.

Ahora que el mundo globalizado está virtiendo sus esfuerzos en la internet, créeme que hay trabajo para todos. Es verdad que necesitamos gente que trabaje en oficinas o que lo haga en el mundo 1.0 pero ahora también el mercado laboral se está adaptando al mundo online.

Hago un inciso para reirme del trabajo robótico que hacía antes. Recuerdo que me daba miedo decirle a la gente qué hacía, podía ser que muchos venezolanos se inscribieran en esa página y se nos terminaran las llamadas. Con el trabajo freelance ese miedo no existe ni por un segundo. Es más, en 4 meses que llevo tomando este trabajo en serio, semanal tengo que rechazar al menos una oferta por la cantidad de trabajo que tengo. Bueno, eso también pasa porque tengo un hijo y quiero ver Junior Express con él (se fue Melody y no hice más que llorar, ¿no les pasó?) 

El nombre de mi blog es un guiño a esa persona robot que fui mientras mi hijo estuvo recién nacido. No siento sino agradecimiento por haber sido esa la forma de sobrevivir a la crisis y también porque me instó a buscar algo más.

Mis Recomendaciones Para Comenzar en el Campo de Trabajo Freelance

Trabaja en lo que sabes.

Es verdad que al principio quizás no encuentres mucho trabajo como modelador 3D y quieras ofrecer tus servicios de traductor y estará bien pero no olvides tu talento y tus estudios. Créeme, te irá mejor si eliges tu nicho y haces lo que te gusta. Por ejemplo, yo soy redactora y correctora pero también soy mamá y he tenido la oportunidad de colaborar en blogs de maternidad y cuidado de niños, así como redactar sobre el trabajo freelance y las bitcoins.

Se trata de saberse vender y saber buscar.

Arma bien tu perfil, sigue las recomendaciones de las páginas en las que te inscribes y mantén los ojos abiertos ante esa oferta ideal que buscas. Los empleadores siempre van a querer alguien a quien le apasione su proyecto, así que si tu vas a trabajar con empeño y dedicación, serás el mejor candidato.

A propósito, visita esta entrada sobre los mejores portales para ganar dinero desde casa. Desde mi experiencia personal, estos han sido los portales en los que mejor me ha ido. Como te dije, trabajo hay.

La competencia es sana.

¿Cuántas páginas no hay en internet? Todas se pelean por el primer puesto en las búsquedas, es verdad, pero cada una ofrece algo distinto y eso es lo que busca un empleador. Cada freelancer ofrece sus servicios de manera particular y por eso no hay problema.

Quizás yo no haré tanto dinero como un programador pero esa es mi decisión. Por algo decidí estudiar Letras y no Medicina, como mi amiga Ana. Cada quien elige su nicho y lo que quiere para su vida.

Tómate el trabajo en serio.

No me cansaré de decirlo. Si no te tomas en serio a tus empleadores y a tu trabajo, nunca vas a ser bien pagado ni avanzarás.

Trabaja en inglés.

Las oportunidades en español existen, sí, pero el mercado está saturado. Si estás en la posibilidad de trabajar en inglés, hazlo. Si no sabes inglés, no te rindas, espera que el trabajo llegará. También toca aprender inglés, y yo era profesora en un instituto… que esto sirva como una indirecta para ti si quieres invertir en tu trabajo.

MANOS A LA OBRA. En serio.

¿Quieres generar ingresos haciendo lo que te sale mejor? Manos a la obra. Si en Venezuela no tenemos dinero porque no hay trabajo para nosotros, pues buscaremos en otros lados pero no nos podemos rendir. Hay una vida que vivir y estómagos qué alimentar, cuerpos que vestir y paseos que dar.

Está pendiente de mis publicaciones, de lo que publica Ana Patricia o busca por tu cuenta. Invierte tiempo en ti y en tu oficio. Tus finanzas y tu sentido de superación personal te lo agradecerán.

Defender al vunerable

Hoy fue un día intenso de protestas en Venezuela. Ya son más de 30 personas que han muerto a manos de algún órgano represor del Estado sólo por querer manifestar. Cada vez que miramos las actualizaciones de la prensa libre no nos queda sino entrar en shock y esperar que no todo sea tan malo después. auxilios.jpg

Como escribí ayer, a veces la situación nos abruma y no podemos sino encerrarnos en nosotros mismos y negarles a los seres queridos o cualquier otra persona el afecto. Lo cierto es que, por mucho que nos afecte, debemos estar claros y delimitar quienes son los más vulnerables en situaciones de conflicto.

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Delimitemos

Quizás en casa un enfermo mental, neurológico o un niño sufra mucho más los embates de una situación tensa que el jefe de familia. Los ancianos saben que algo malo sucede y los niños los intuyen o preguntan. Las personas con capacidades especiales también sufren las situaciones tensas. De más está decir que hay que protegerlos. Al desvalido hay que procurar siempre hacerle un escudo del que está desprovisto naturalmente.

Algo nos debemos inventar

Como madre, el escudo que utilizo para proteger a mi hijo es siempre estar ahí para él. Es verdad que las noticias y Twitter me hacen vivir un rango de emociones muy variado durante el día pero mi hijo debe saber que todo el día me tiene ahí para él.

Para los niños es vital seguir con su rutina, así no se sienten desprotegidos. La misma hora de la siesta, el tetero o la teta de siempre, la sonrisa de mamá, los juguetes que le gustan… cualquier totem que les brinden seguridad. Los ancianos necesitan cultivar el espíritu, también los enfermos. Todas las personas con conciencia de los acontecimientos, si no puede por sus propios medios, debe ser provista de algún medio de distracción, una alegría, una satisfacción.

Protejamos a los nuestros con fiereza. Los que no pueden salir a pelear, los que no tienen voz, los que no pueden moverse, los frágiles. Estemos seguros de ayudar no sólo con un clamor, sino con la esperanza de que esa tranquilidad va a seguir después de que todo pase. Guardemos a los nuestros en lo más profundo de nuestro Helm’s Deep y estemos seguros de cuidar la entrada  con todos nuestros escudos

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If you can’t love yourself, how’n the hell you’re gonna love somebody else?

Y, aunque algunos no estemos ni niños, ni ancianos, ni enfermos, debemos recordar que en medio de todo el caos siempre es necesario buscar sonrisas. Un chiste, un abrazo, una siesta, un libro, un café… lo que sea para elevar el espíritu y darnos la esperanza de que todo puede y va a salir mejor.

Si vamos a cuidar a otros, empecemos por nosotros mismos. Y es obligatorio cuidar a los demás.

Break broken

A break is not something far away from my expectations when writing starts. As soon as I start typing, my brain goes into panic mode and just stops thinking. Once I overcome that situation, words flow.

Right now that is not what happens. I have a clear idea of what I want to write but, if you’re a reader, you can guess what happens.

Today, words are scarce, just like my feelings and thoughts. Nothing that I read would help this situation. That’s how it feels to live in Venezuela. Day by day you numb yourself to the pain of not being able to do the basic things you need to.

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Photo: Francisco Bruzco

If you want to get a pill for you headache, you pray for luck. If you want to eat, you’ll roam the streets to see if you find something you can afford. If you want a hug, most people aren’t available to do that.

That’s what I’ve been witnessing the last couple of days

The National Army, the Police, and the Government are just handing out worries to people. Tenderness and touch have reached a second place among people. Sometimes you see old friends (the ones that are still here in Venezuela) and you hug like that was the only person who was available for such a pleasantry. Greetings are exchanged as goodbyes because you really don’t know if you’ll ever see that person ever again.

When you go home, nobody is there to hug or be hugged. Everyone is in their own business and no matter how loving your family is, hunger, desperation, anger, and all the feelings that come with this country are something not desirable to be dealt with.

Writing is an escape from everything. I guess that’s why so many classic authors wrote so many wonderful pieces around the time WWII was happening. Any way… this time had a break and sometimes this will happen. Everything is overwhelming.

Sorry about it.

I was going to write something nice today

As I woke up at 7 am today, I started rushing because I have to give a good mom impression to my neighbor: She runs a private pre-school/daycare and she let me enroll my son in the final days of April without money in advance or any other requisite. She knows I need to work. I bought some diapers, baby food, the school’s uniform and he was good to go to daycare.

The day went by pretty hectic. At 8 am I delivered an article to a Spanish website. A friend helps me with content in Spanish while I handle everything in English. I start writing about upholstered bedding and then research a job that is intimidating me but I’ll face anyway. Yesterday, a reporter from Buzzfeed spoke to me a little about my situation and the recent Generosity campaign I started and she was going to publish it today. It wasn’t what I expected but I raised some money thanks to that so I won’t complain. I thought maybe writing another blog post would be a good idea.

Yes, it still is a good idea but Venezuela won’t let me have any of those.

Twitter was a mess. I couldn’t keep my eyes off of my work and the situation here got pretty tense very quickly. All I could see in the news was reports of the Caracas’ subway stations closing, talk shows that went on how to deal with this country’s situation if it is affecting your health and so.

At noon, a Dutch reporter contacted me to request an interview about my Generosity campaign too. I thought that was going to be ignored but it seems like a lot of people had the same thoughts I did and we became a curious topic to be talked about in the news.

After that everything started to crumble.

When I hung up my interview, I saw the report of the young student Juan Pablo Pernalete, who was only 20 years old, shot dead with tear gas in the chest.

This death, like many other ones during these protests, hurts deeply because of the vulnerability of the victim. Juan Pablo could have been my student, he was somebody’s student, son, friend. All those people would have to cry him while his death is being tainted with politics and no justice is made.

I had to finish my work anyways. The Spaniards, the Brits and my new Dominican client can’t wait for me, and neither do my family’s needs. No matter how bad you feel after a day of political tension, life goes on and the ones who survive have to lead the battle.

I was going to write something nice but I got tired of living in Venezuela

As I was putting my baby to sleep and thinking about what I was going to write, the power went off and with it went my motivation. As always, trying to survive here sucked the life out of me. I made my baby laugh, I made dinner for my family, I was able to help friends but still, my soul has a hole that can’t be filled at this time. Only rest would cool things off for tomorrow.

We all hope this situation has a happy ending but not many Venezuelans would carry that thought all the way to the end.

I started a Generosity campaign to be able to save money and get out of here. No matter how much I love the region I was born in, it sucks the life out of anyone who cares.

We want peace. We want a future. We need hope. We will keep fighting.

Today the ground hurts

Today the ground I’m standing in hurts. It hurts to walk, to see my child run freely around the house, to put food in my mouth, to take a pill for this non-stop headache. Today it hurts to be Venezuelan.

As I’m writing this, families are crying their dead. Three accounted deaths were the toll on today’s protest and the Opposition leaders are calling for another protest tomorrow. We don’t want this government, with lower case letters, we despise anything that has to do with its corruption, greed, and hate. The violence we live now has no boundaries and we are tired of it, we want peace. But not their peace, as they call submission; we want true, mind-freeing peace.

We’re being held hostage by people whose interests just rely on money. They have sold the idea of “Socialism” among the resentful, who wish they had a part on the country’s wealth with no effort. Those resented buy the loving words of an ideology that had long proved to be a failure. And most people know that by now but pride is a blindfold that as Venezuelans we can only associate with money, with gifts from the government to say the least. Every single policy they call socialist has left a deep wound in our country’s development. Just see our foreign currency exchange control policies and you find the source of everything that has been wrong with our country.

We’re held at gunpoint. There is no turning back. Every time we see a motorcycle life goes by in front of our eyes. Some had the luck of running away but the ones left here are at the mercy of violence, their power-fed violence. Paola, 23 and Carlos, 17. They were today’s toll, today’s youth being shot and dragged through the ground just because they want something else for their future.

 

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Paola was just protesting for a better future and was killed because of it

 

Venezuela hurts. It did before as it does today and will tomorrow.

We don’t know where else to run, to scream, to call. We need help because we’re kidnapped in our own country and everybody listens but we could be murdered if they do something. Just like an old regular kidnapping.

Tomorrow is another day and I know we will see the light. We just have to keep shouting in case somebody powerful enough listens. We’re worthy of change, we’ve been calling for it a long time ago.

We’re here and it hurts but we’ll keep shouting.

Planet Terror: Nuestra Vida Hoy en Venezuela

Hay ciertas cosas en mi vida de las que nunca podré escapar y utilizo esta última palabra con el significado de fuga. Salir corriendo de algunas situaciones en la vida es algo que muchos quisiéramos hacer pero condiciones como ser venezolana no es una de las que nos permitamos huir. Así me mude al norte de China donde tenga otras preocupaciones territoriales y la religión consuma mi vida, mi mente siempre se ocupará con el pensamiento de Venezuela. Si algo saqué de provecho en la era del chavismo fue la disección histórica del momento actual como un hábito y las implicaciones que cada acontecimiento conlleva, en tiempo real. Dudo que de otra manera yo me hubiese preocupado por tales cuestiones.

Lo que no me atreveré nunca a poner en duda es las consecuencias que trae la crisis a nuestras vidas. Desde aprender a rendir la comida hasta encontrar nuevas formas de explotar el potencial profesional y las oportunidades que se nos presentan. Muchos venezolanos aprovechan esas oportunidades fuera de Venezuela y otros, como yo, aprendemos a hacerlo con y a pesar de las limitaciones que significan vivir aquí en el país del terror. Por ejemplo, este blog es el comienzo de una oportunidad de crecimiento profesional (aunque todavía en construcción) y desde aquí expreso mi preocupación por la situación de hoy,19 de abril del 2017.

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Imagen sacada de twitter

Muchas marchas han pasado, muchas oportunidades de expresar el descontento con represión incluida, muchas veces en las que he desgastado mis uñas sin resultado y ninguna de esas veces ha sido distinto: las protestas siempre generan angustia, siempre se quiere que el resultado sea otro, como partidaria de la oposición, al menos. Todos los que adversamos las políticas del chavismo quisiéramos, por la partida chiquita, que Maduro renunciara y se fuesen todos sus simpatizantes a otro planeta si fuese posible. Un planeta como el de Robert Rodríguez donde existe toda la violencia que ellos disfrutan vivir a diario y hasta tendrían una prostituta con un arma por pierna, aunque creo que Rose McGowan sería mucha mujer para los chavistas así que la alegoría no quedaría bien hecha.

Ese planeta al que el chavismo tiene sometida Venezuela es el mismo en el que me encuentro encerrada. Si mis amigos en el exterior no pueden hacer por la marcha en Venezuela sino acompañar en espíritu desde otras latitudes haciendo otras marchas, algunos de los que quedamos aquí, viéndonos en una circunstancia particular, nos sentimos impotentes al no podernos hacer sentir caminando. Las amas de casa que no pueden abandonar su hogar ni sus hijos, los que están forzados a trabajar por la crisis y, como es mi caso particular, los que nos encargamos de criar a la generación de venezolanos que verá este oscuro episodio de la historia del país como un bache en el pasado del que hay que aprender. Quizás suene como disculpas y quizás sí lo sea. No hay nada que me frustre más que no unirme a las exigencias de las que me siento parte, a las exigencias de las cosas que yo también sufro ausencia, al grito de quienes sufren conmigo.

Hasta el más desentendido de la política lleva su cuota de angustia cada vez que se convoca una movilización. Es muy difícil sufrir los embates de la crisis y no querer decir nada pero aún así hay gente que se las arregla. Por esas personas, hay muchas voces que quieren hablar en estos momentos, personas que se están preparando para expresar su opinión, palabras que se hacen sentir al menos en un par de mentes y eso es lo que procuro con estas líneas. Si las protestas no van a hacer nada, que más personas se enteren de lo que nos aqueja, de lo que nos hace llevarnos las manos a la cabeza todos los días pensando qué vamos a hacer.

Elías, mi hijo, tiene un año y un poquito más, no habla pero lo entiende todo, corre todo el día y come como un niño de 10 años. Elías tiene dos dedos de leche en polvo y, a Dios gracias, unos padres que se las inventaron para que al fin la familia no se estancara en la mengua, además de familiares y amigos que lo han querido hasta su bienestar, lo que no es el caso de muchos niños en el país y por eso y muchas otras razones es necesario que todas las voces posibles sean escuchadas y leídas por todas las mentes posibles, que nuestro mensaje atraviese las fronteras. Ese es el objetivo de la marcha, a mi parecer, y en mi imposibilidad de acompañar con mis piernas, acompañaré con mis ideas la causa venezolana que no es otra que la dignidad.

Sepámonos dignos, esa es nuestra exigencia. Gritemos nuestro descontento por ser humillados todos los días, que nuestros coterráneos también merecen dignidad y aquellos que buscan arrebatarnos nuestra humanidad sean desterrados a su planeta del terror y la violencia. Aquí no vamos a comer flores pero el que se quiera comer las isoras de mi jardín que me avise y yo se las doy.

Como siempre dicen las mamás y yo, haciendo honor a mi más reciente título, lo diré como un consejo conclusivo: Mijos, no se dejen joder. Hagan lo que sea por no dejarse joder.